El milagro de Manzano
Aunque sí hay espacio para la alegría, al menos estas 5 primeras jornadas están siendo mágicas para un equipo, el Mallorca, y para reafirmar la valentía y la valía de un entrenador como la copa de un pino como es Gregorio Manzano. ¿Quién le iba a decir al aficionado mallorquín a principios de temporada que iban a conseguir el mejor arranque de su historia después de una tumultuosa pretemporada con varios líos institucionales?El grupo Safín, con Martín Mingarro a la cabeza, compró este verano las acciones del Mallorca a Mateo Alemany tras no llevarse a cabo la venta al inglés Paul Davidson. Su hijo, Martí Asensio, se convertía en el apoderado del Mallorca y Tomeu Vidal en el nuevo presidente. Pero a la presumible paz institucional que esto debería de dar al club, llegó el torbellino en el plano deportivo. Todo el verano sin fichar, múltiples bajas (Moyá, David Navarro, Arango, Cléber, Jurado, Scaloni) y dejando sin atender las necesidades del técnico. La llegada de Bruno China, el primer fichaje mallorquín, hizo estallar a Goyo Manzano... llegándose a rumorear su despido.
Pero el técnico jienense pudo comenzar la temporada... ¡y de qué manera! Con un equipo que apuntaba directamente a pasarlo muy mal esta temporada, lo tiene clasificado en 4ª posición, puesto Champions, con 10 puntos y, lo que es casi más sorprendente, jugando bien y goleando. 3 victorias, 1 empate y 1 derrota (ante el Sevilla en el Pizjuán) con un balance goleador de +7 (10 tantos a favor, 3 en contra).
Su origen como maestro de escuela (de un instituto público, más concretamente) hace que Gregorio Manzano sepa cómo hay que manejar un vestuario. El buen hacer dentro del mismo hace que sus jugadores se sientan más cómodos en el terreno de juego. Da igual que año tras año le desmantelen el equipo porque Manzano con pocos retales se apaña. Sin duda el protagonista de este inicio liguero es Gregorio Manzano: ¡cuánto hace con tan poco!



