Hemos pasado por alto el hecho de que estos días se están celebrando dos competiciones oficiales, una con mucho más interés que otra. No me refiero a la
Copa Confederaciones,
un torneo hecho por y para vanagloria de la FIFA y que sólo sirve para dos cosas: engordar un calendario ya demasiado cargado para los futbolistas y ver un
Brasil-España en la final. Nada más. La que verdaderamente interesa es el
Europeo sub-21 que se está disputando en Suecia y cuya fase de grupos ya ha finalizado. Hasta el momento no se ha visto gran fútbol (y tampoco parece que se vea en lo que resta de campeonato), aunque tristemente sí que hemos visto
grandes decepciones, sobre todo el batacazo de La Roja maldirigida por López Caro.

Con un
gran equipo (probablemente el más compensado de todos los que se ponían en liza),
una ilusión desorbitada y muchos nombres que tenían por delante
un escaparate inigualable. De hecho, no hay que olvidar que hace dos años en el Europeo celebrado en Holanda
se dio a conocer Royston Drenthe y le valió su fichaje por el Real Madrid. Aun así parece que no ha sido suficiente motivación para los nuestros, aunque sin duda
el máximo culpable del desastre español ha sido Juan Ramón López Caro.
Su nombramiento no estuvo exento de polémica, de hecho muchos vieron en su elección una decisión personal (y de amistad) del director deportivo de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), Fernando Hierro. Y la verdad es que
no ha demostrado nada su valía, sobre todo tras este Europeo. En su defensa estará que
ha clasificado a una sub-21 después de ocho años (aunque hay que ver de qué manera) y que quedaron encuadrados en un grupo bastante potente. A pesar de ello,
España tenía calidad suficiente y una profundidad de banquillo de la que no contaban otros. Había para hacer un
plan B, C, D o
J, el problema es que
López Caro no tenía ningún plan.
Comenzó con
un 4-5-1 contra Alemania,
un equipo de pequeños pero tocones, sólo con Bojan en punta. Este esquema parecido al de la absoluta
no funcionó y tuvo que ser
Asenjo el que salvara un punto.
Ante Inglaterra llegó la revolución: un trivote defensivo en el centro formado por Javi Martínez-Mario Suárez-Raúl García.
Fue todavía peor, derrota por 0-2 y otra vez Asenjo brillando. El pase a semis era prácticamente imposible y fue cuando
puso un once más coherente. Aun así la machada no se produjo y López Caro no tuvo una manera mejor de celebrarlo que
arremetiendo contra los periodistas. Por cierto,
no dimitirá (que se lo miren en la Federación).

También me gustaría hablar de otro de los grandes fracasos del Europeo:
Serbia. La escuela serbia, y antiguamente la yugoslava, siempre ha dado grandísimos jugadores. No obstante, los serbios
fueron finalistas en el Europeo de Holanda, que perdió ante la anfitriona. Además, los de Slobodan Krčmarević llegaban como
la selección más goleadora en la fase previa, además de tener importantes nombres como los de
Zoran Tosic, recientemente fichado por el ManU,
Lola Smiljanic, Miralem Sulejmani y Gojko Kaçar.
También se han marchado por la puerta de atrás, además con malos modos, ya que acabaron su último encuentro con nueve jugadores y dando una imagen pésima.